Estrategia Española del Autismo
Fundación DISA.
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La Laguna Solidaria.

Las estadísticas son preocupantes. En Estados Unidos, los CDC (Centers for Disease Control and Prevention) calculan que uno de cada 88 niños ha sido diagnosticado con un trastorno del espectro autista; en España, aunque se dispone de menos datos, algunos estudios como el realizado en Castilla y León han calculado una prevalencia de 1/700. Casi un 1% de la población mundial muestra algún síntoma relacionado con el autismo. Unas estadísticas aún confusas pero que apuntan inequívocamente a un crecimiento imparable del número de casos de autismo en Occidente.

Uno de los muchos niños nacidos dentro del espectro autista fue el hijo pequeño del emprendedor danés Thorkil SonneLars, nacido hace 15 años y diagnosticado a la edad de dos años y medio. Por aquel entonces, Sonne era director técnico de una compañía tecnológica. Preocupado por el futuro de su hijo, empezó a darse cuenta que en dicho sector había un gran número de vacantes para aquellos que compartían la situación de su hijo, a los que quizá podría resultarles complicado encajar en otros empleos habituales pero que podían desempeñar a la perfección roles como, por ejemplo, testeadores de software.

De ahí nació la idea detrás de Specialisterne, compañía fundada por Sonne hace 11 años tras dejar su trabajo, un lugar “donde la gente con autismo pueda ser comprendida e insertada en el mercado laboral”, como explica él mismo a El Confidencial. Su objetivo es integrar a estas personas en el mercado laboral a través de programas de colaboración con distintas impresas. Sus inicios no fueron nada fáciles, pero la organización hoy cuenta con apoyos como el de la red Ashoka de emprendedores para conseguir suobjetivo final: crear un millón de puestos de trabajo para personas dentro del espectro del autismo, entre los que se encuentran también aquellos que sufren asperger o el síndrome de Tourette.

SonneAutismo

Un futuro de independencia para los autistas

No pasó mucho tiempo hasta que Sonne se dio cuenta de que su hijo no tenía muchos amigos y que carecía de las habilidades sociales que otros niños sí tenían, lo que le hizo preocuparse por su futuro laboral y su independencia personal. “Tiene muchas cualidades, pero no las necesarias para ser contratado”, recuerda. “No sería capaz de hacer frente a las exigencias que tiene el mercado laboral hoy en día, como la flexibilidad”. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga: Sonne se percató que algunas de las particularidades de su condición podían ser explotadas de forma muy positiva dentro de algunos sectores de la empresa.

“La gente con autismo tiene muy buena memoria y son muy habilidosos para identificar patrones cuando trabajan con datos, lo que es muy útil”, explica. A ello hay que añadir una gran precisión, la atención al detalle, un estilo de trabajo estructurado y la inclinación a realizar tareas repetitivas. De ahí que entre los empleos recomendados para aquellos que sufren un desorden del espectro se encuentren tradicionalmente la contabilidad, la programación o distintas ingenierías. Pero no esa son las únicas cualidades que distinguen a estos trabajadores, sino que gozan de otras habilidades blandas como una alta motivación y dedicación.

A pesar de ello, Sonne señala que la mayor parte de responsables de recursos humanos sigue pensando que “no pueden hacer un trabajo tan bueno como el del resto”. “Los directores prefieren contratar a la gente que se parece a ellos, es decir, gente que es más social, por lo que si eres individualista tienes problemas”, explica el emprendedor danés. Otro problema que suele detener a los seleccionadores de personal es que “el mercado laboral está obsesionado por producir orden, y que alguien rompa este orden puede poner nerviosa a la gente”.

“La gente con autismo tiene muy buena memoria y son muy habilidosos para identificar patrones cuando trabajan con datos, lo que es muy útil”, explica. A ello hay que añadir una gran precisión, la atención al detalle, un estilo de trabajo estructurado y la inclinación a realizar tareas repetitivas. De ahí que entre los empleos recomendados para aquellos que sufren un desorden del espectro se encuentren tradicionalmente la contabilidad, la programación o distintas ingenierías. Pero no esa son las únicas cualidades que distinguen a estos trabajadores, sino que gozan de otras habilidades blandas como una alta motivación y dedicación.

A pesar de ello, Sonne señala que la mayor parte de responsables de recursos humanos sigue pensando que “no pueden hacer un trabajo tan bueno como el del resto”. “Los directores prefieren contratar a la gente que se parece a ellos, es decir, gente que es más social, por lo que si eres individualista tienes problemas”, explica el emprendedor danés. Otro problema que suele detener a los seleccionadores de personal es que “el mercado laboral está obsesionado por producir orden, y que alguien rompa este orden puede poner nerviosa a la gente”.

Fuente: El confidencial