No existe curación para el autismo. Sus manifestaciones estarán presentes durante toda la vida del paciente. Sin embargo, ello no quiere decir que sea un problema con el que no se pueda hacer nada. Está comprobado que, con un diagnóstico precoz y una terapia especializada y personalizada, se pueden lograr avances significativos en la conducta, la comunicación, la integración social y la autonomía de las personas con autismo. En general, se puede mejorar la calidad de vida de estas personas.